Este libro llegó a mis manos por pura casualidad y es una obra que no hubiese elegido intencionalmente. Jamás había leído algo como esto y me alegro de poder haberlo hecho, pues más que hacerme pensar o atravesar ciertas emociones, sentí que expandió las fronteras de la literatura que he leído hasta ahora, lo cual es una de mis principales metas al abordar cualquier libro.
Lo que funcionó para mí
1. Novedad. Hizo que valiera la pena la lectura. Las temáticas y el contexto del libro son muy ajenos a lo que suele atraerme como lector. Tampoco había leído a una escritora trans y me siento agradecido por esa nueva mirada.
2. Contundencia y crudeza. El estilo visceral, con descripciones tan sensoriales y corporales, sumadas a su lectura ágil me llamó la atención, me estresó un poco por su sordidez y vulgaridad un poco exagerada, pero me mantuvo despierto y atento.
3. Conflicto interno. La ambivalencia emocional de los personajes también le dio una tridimensionalidad y complejidad a cada uno. La construcción de personajes me pareció bien lograda. Se refleja claramente el coste interno de lograr una estabilidad no añorada y que no parece alinearse con un propósito de vida. La protagonista se deja "domesticar" porque se supone que es la manera más natural de lograr la aceptación social y acomodarse dentro del éxito que tanto dolor costó.
4. Escenas particulares. Me encantó mucho toda la escena familiar del asado. Muy teatral, cinematográfica y muy bien escrita.
Lo que no funcionó para mí
4. Ausencia de trama. Realmente es una tesis sobre una domesticación, más que una novela con una trama estructurada o compleja. Es una serie de escenas que compendian esas formas sutiles de domesticación, pero no hay un conflicto que guíe el desarrollo de los acontecimientos. Debido a esto, no logré engancharme con lo que podría sucederle a cada personaje; lo que para mí es una señal muy clara de que no será un libro memorable.
5. Ritmo. En la segunda mitad de la lectura percibí una pérdida de ritmo luego de la tarde de asado con el papá de la actriz. Los capítulos se hacen más cortos, con escenas más cortas referenciadas antes o con complementos o rellenos que, para mí, perdieron su fuerza por no haberlos puesto antes, como la escena del río o los monólogos del padre y la madre. No sé si estos monólogos realmente sobran. No estoy seguro de lo que siento al respecto, porque me gustaron, especialmente el de la madre; pero sé que el ritmo cambió y que incrementó mi sensación de que la ausencia de trama es el punto más flaco del libro.
6. Sexualidad. Por mera preferencia personal, me aburre leer escenas sexuales explícitas porque las percibo como intentos desesperados de generar conmoción y choque, tal como las escenas sexuales que las películas incluyen porque "el sexo vende". Si le quitase el ochenta por ciento de las escenas sexuales al libro, creo que me seguirían gustando y disgustando las mismas cosas y que el disfrute no se disminuiría. En otras palabras, para mí casi todas sobran y restan impacto. Seguro algunas personas dirán que sirven para reflejar la domesticación y cómo el sexo también se ve domesticado, pero no tuve esa impresión al leerlas.
7. Burguesía. Esa clase acomodada, encantada con su propio reflejo y con lo culta que es, referenciando libros, películas y canciones que sugieren casi descaradamente lo que un intelectual o una persona de cultura debería consumir; las fiestas que debería tener, los vinos que debería beber y en general, la vida que debe llevar, me sabe tan insípida y tan pretenciosa que cada vez que lo leo, me desconecta y hasta me repugna.
En casos como los de este libro, tan solo basta mencionar el título de una obra lo suficientemente desconocida y pareciera que con eso ya bastara para "educar" al lector sobre lo que debería leer, y sobre lo inculto e ignorante que es por no conocer una referencia que no agrega un ápice al libro o a la escena.
8. Calificación general: 3/5 ★★★✩✩
Estructura: ★★✩✩✩

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